Acerca de

Crecí con una máxima: Nadie nace sabiendo, sino aprendiendo”.

Repetirla, me transporta a mi niñez, a mi yaya, como llamábamos a la abuela. Gracias a ella, siempre entendí el aprendizaje como un valor valioso para mí, como un regalo que la vida ponía en mi camino para poder Crecer. Y nunca  he dejado de aprender;  de mí, de ti, de la sociedad, de todo lo que la vida nos  ofrece.

Laberintos emocionales, te acerca al maravilloso mundo de las emociones; conocerlas, detectarlas, aceptarlas y dejarlas ir. Y recuerda, aunque a veces,  te pierdas en él.

     “La mejor manera de resolver un laberinto, es salir por dónde has entrado”.

Entrar en el Laberinto, te brinda la oportunidad única de conocerte, de aceptarte, de perdonarte. Es la toma de consciencia.

Ser coherente con lo que piensas, con lo que haces, con lo que sientes y asumir esta responsabilidad que te va a permitir conectar con tu ser para que tu vida tenga sentido.

Trabajar con tus creencias, tus limitaciones, honrar tus valores, te conducirán hacia la salida del laberinto. Saldrás más fortalecido y lleno de sabiduría y plenitud.

En mi camino, de luces y de sombras, pérdida en mi propio laberinto,  aprendí que hasta en los peores momentos de tu vida puedes encontrar la luz, la calma, porque esa luz, nunca te abandona, pero a veces, nos cuesta mas verla , la vemos turbia o no sabemos dónde buscar. Me traje mucho del interior de mi laberinto, pero sobretodo, y es lo que quiero compartir aquí contigo, me traje la experiencia y la sabiduría.

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